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Félix Espoz. Madrid Cada persona es distinta genéticamente, aunque las poblaciones comparten rasgos genéticos comunes por la adaptación que han hecho al ambiente y a sus circunstancias a lo largo de miles de años. Por este motivo, en el fenómeno migratorio, un cambio brusco de costumbres alimenticias pueden repercutir en un aumento de la obesidad, según ha explicado José María Ordovás, director del Laboratorio de Genómica y Nutrición de la Universidad de Tufts de Boston en una conferencia, organizada por las fundaciones Rafael del Pino y Lilly. Por este motivo, y basándose en el ejemplo de Estados Unidos y las que las poblaciones inmigrantes de raza negra y centro y sur americana, ha explicado que “los inmigrantes como grupo necesitan una atención especial con políticas concretas, para que no se termine disparando el gasto sanitario”. La charla, bajo el título “Alimentación y salud: no sólo qué y cuánto, sino quién y cuándo”, ha ilustrado cómo los últimos avances han ido arrojando luz sobre las vertientes genéticas de la obesidad. Estos descubrimientos permitirán, en un futuro cercano, realizar análisis genéticos, “cuanto antes mejor”, para determinar los riesgos de padecer obesidad y tomar medidas concretas para cada paciente. En este punto la carga genética representa “un 50 porciento del riesgo”, el otro 50, “se puede controlar con dieta y con hábitos de vida saludable, “y, así, la enfermedad nunca se desarrolle”. El estudio de las bases genéticas de la obesidad sigue en marcha y “aún queda mucho por saber”, pero señala que una vez se sepan las bases genéticas “nos debería llevar a saber cómo repararlo” (mediante tratamiento farmacológico). Además, ha hecho referencia a la biocronología, y cómo los estilos de vida han llevado a una mala adaptación genética a los cambios. “Es decir, un desacoplamiento entre lo que hacemos y lo que nuestra biología está esperando que hagamos, ocasionando un estrés metabólico que favorece no sólo la aparición de enfermedades como la diabetes, la obesidad y las enfermedades cardiovasculares, sino también las infecciosas y probablemente, el cáncer”. Fuente Redacción Médica
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