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Fuente: sisepuede. es El número de niñas en situación de riesgo de sufrir una mutilación genital en España ha aumentado en un 43 por ciento, según un estudio realizado por el Departamento de Antropología Social y Cultura de la Universidad Autónoma de Barcelona, que, basándose en los datos del padrón de 2008, revela que en este país ha pasado de 7.000 a 10.451 individuos la población infantil procedente de los países donde tradicionalmente se lleva a cabo esta práctica en sólo tres años. Este incremento se da prácticamente en su totalidad en niñas menores de cuatro años. Senegal, Nigeria, Gambia, Mali y Ghana son las nacionalidades subsaharianas con mayor población residente en España, pero, teniendo en cuenta únicamente la población femenina, la lista la encabeza Nigeria, con más de 14.000 mujeres, seguida de Senegal, con 7.000, y Gambia, que supera la cifra de 4.500. Estas tres nacionalidades cuentan además con más de 2.000 niñas de entre cero y 14 años cada una. En cuanto a la distribución geográfi ca, indica que el 32 por ciento de mujeres reside en Catalunya, seguida de Madrid (16 por ciento), Comunidad Valenciana (10 por ciento), Andalucía, Aragón, Canarias, Baleares, País Vasco y Murcia. Casi el 80 por ciento de las niñas en riesgo de entre cero y 14 años residen en Catalunya. La gran mayoría de ellas son de nacionalidad gambiana, país en el que la prevalencia de mutilación es de las más altas. El estudio, titulado ‘Mapa de la mutilación genital femenina en España 2009’, liderado por la antropóloga Adriana Kaplan y fi nanciado por la Fundación La Caixa, permite “localizar en el territorio dónde están las poblaciones en riesgo para poder hacer un abordaje preventivo”, en palabras de la investigadora. Además, proporciona información sobre el tipo de mutilación que se ha practicado a las mujeres adultas que residen aquí, ya que existen tres tipos distintos: circuncisión, ablación e infi bulación. “Es importante saber las diferencias por países, porque las secuelas en la salud de las mujeres son diferentes”, explica Kaplan. Además del mapa, se han editado guías para profesionales de la salud, educadores y asistentes sociales para que conozcan mejor en qué consiste la mutilación al atender a estas niñas y sus familias y así conseguir una prevención más efi caz. Con esta formación mejorará la prevención, porque “es a través de la cotidianeidad que ya tienen estos profesionales de atención primaria como mejor se puede incidir en esta realidad, ya que las familias tienen depositada su confi anza en ellos”, remarca Kaplan. En España, este rito es un delito tanto para las personas que lo practican como para las que colaboran o lo permiten. Está sancionado con penas de prisión de seis a 12 años para los padres, retirada de la tutela y de la patria potestad y existe el riesgo de internamiento de la niña en un centro de menores. Desde el año 2005 es, además, un delito extraterritorial, es decir, si la mutilación se realizase fuera de las fronteras españolas durante, por ejemplo, un viaje de vacaciones a sus países de origen, podrá ser juzgada por la ley española de igual forma que si se hubiese realizado en España. Kaplan asegura que “el marco jurídico es necesario, pero no resuelve el problema. Por eso hay que hacer un intenso trabajo en la sensibilización a través de la prevención”.
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