Un 27% de los españoles considera que los inmigrantes abusan de la sanidad y casi un tercio cree que causan una disminución de la calidad de la atención sanitaria según un estudios del CIS, aunque estos utilizan un 40% menos de recursos sanitarios que los españoles, según se desprende de un estudio hecho público por la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), en el marco del 32 Congreso Nacional, celebrado el pasado mes de octubre en Gran Canaria.

Así, el inmigrante acude por término medio a la consulta de Atención Primaria con cinco veces más frecuencia que a los hospitales. Según el doctor José Luis Martincano, coordinador del Grupo de Trabajo de Atención al Inmigrante de Semergen y coordinador de los talleres, "el objetivo general de esta actividad es establecer un Plan de Actividades Preventivas de Salud en la Atención del Paciente Inmigrante; determinar las necesidades de prevención primaria y secundaria del paciente inmigrante; y adecuar las actuaciones preventivas de manera sensible a las características del paciente según origen étnico y cultural con planes específicos de prevención".

Por otro lado, un estudio realizado en la Escuela Nacional de Sanidad sobre 'Percepción por la población inmigrante de su estado de salud' muestra que la imagen que tiene esta población sobre su estado de salud es positiva en un 42,3% de los casos y el 61% considera que en España su salud es mejor o mucho mejor que en su país de origen. Los motivos de consulta y morbilidad prevalente entre los inmigrantes son similares a los de la población general del país de acogida, con algunas particularidades propias del patrón epidemiológico de los países de origen, "siendo los problemas más frecuentes las enfermedades infecciosas, los accidentes laborales (en el sector de la construcción, agrícola o en el servicio doméstico) y los trastornos psiquiátricos", explica el doctor.

Además de tomar decisiones sobre el paciente inmigrante según la práctica de prevención que eleve, conserve o recupere el estado de salud del paciente".

El paciente inmigrantes gasta 200 eruos menos que el español

El menor uso de la sanidad por parte de la población extranjera se puede constatar, por ejemplo, con los datos del gasto medio anual en los servicios hospitalarios de atención especializada y en los servicios de urgencia de Atención Primaria. Así, para el caso de la Región de Murcia, en el año 2005, mientras que un español producía un gasto en estos servicios de 449 euros anuales, un inmigrante procedente de África generaba un gasto de 260 euros; un latinoamericano, de 222 euros; y un europeo, de 192 euros.

Una curiosidad respecto a estos datos son las variadas diferencias entre hombres y mujeres entre las distintas nacionalidades. Así, si entre un español y una española apenas hay dos euros de diferencia, 448 € unos y 450 € las otras, en la población inmigrante la diferencia es mucho mayor: de los 380 euros de gasto que origina una africana, a los 140 € del africano; de los 306 € de la latinoamericana a los 138 del latinoamericano; y de los 275 € de la europea a los 109 € del europeo. La principal causa de esta diferencia entre hombres y mujeres se debe a la utilización por parte de las féminas de servicios relacionados con el embarazo y el parto. Algo que no ocurre entre los españoles, debido “a la baja fertilidad de las parejas nativas”, señala Oliva.

Su salud es mejor en España

Según los datos referidos por dicho estudio, la mitad de la población (55,9%) diagnosticada con alguna enfermedad no había tenido ningún control en los últimos 6 meses.

Finalmente, según el doctor Martincano, "en determinadas poblaciones y centros de salud, la consulta dedicada a estos puede llegar hasta el 90% de pacientes inmigrantes. Se debe a la alta concentración natural de inmigrantes".

Consultas similares a las del país de acogida

En el caso de los inmigrantes, una gran parte de su patología va a depender de la situación socioeconómica, tanto en el país de origen como en el de acogida y es por eso por lo que siempre se deben descartar procesos universales frecuentes en estos grupos de población y con implicaciones directas en la salud pública como la tuberculosis, las hepatitis víricas y las enfermedades de transmisión sexual (ETS), incluyendo la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).

Por tanto, "la posibilidad de importar una enfermedad foránea, es infrecuente, y en la mayoría de los casos, cuando se detectan se trata de enfermedades importadas por viajeros autóctonos y no por inmigrantes. El caso más frecuente está siendo el paludismo", añade el doctor.

Adoptan los males locales

Según expertos de Semergen, más importantes son las consecuencias del hecho de la inmigración (penalidades, choque cultural, desarraigo, exclusión) y de la adopción de los estilos de vida de la población en la que se integran, lo que les provoca patologías que en sus países de origen nunca hubiesen desarrollado (obesidad, hipertensión, diabetes).

El primer contacto de necesidad del inmigrante en nuestro país puede ser el sistema sanitario.

Por tanto, "nos convertimos en la tarjeta de visita de nuestra sociedad y cultura", apunta el experto Martincano, para quien la imposición de un modelo médico occidental (el médico como grupo profesional y social que asume la responsabilidad de la atención sanitaria) "necesita una mediatización ante diferentes culturas y diferentes experiencias de la enfermedad; no obstante hay que salvaguardar ciertos aspectos terapéuticos, universales bajo el prisma de las actuaciones científicas".