Logo_rediisir

Personas solicitantes Protección Internacional

Imagen de Natalia Ovcharenko en Pixabay
En España, en el año 2021, fueron poco más de un 10% las solicitudes de protección internacional que se resolvieron positivamente con estatuto de refugio o con protección subsidiaria (Informe anual de CEAR, 2022). Una cifra que dista del 35% de la Unión Europea para el mismo año. Las personas a las que se les deniega la protección internacional, pasan a condición de migrantes en situación administrativa irregular.

Planteamientos a tener en cuenta

Determinantes sociales de la salud

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define los determinantes sociales de la salud como “el conjunto de factores personales, sociales, económicos y ambientales que determinan el estado de salud de los individuos o poblaciones”. A esta definición podemos añadir las circunstancias en las que las personas se desplazan o migran y mueren.

Perspectiva de género

La perspectiva de género debe impregnar cualquier intervención sanitaria, cuya efectividad se verá sin duda mejorada. El género es uno de los principales determinantes de las diferencias en la salud entre hombres y mujeres, generando desigualdad y produciendo un enorme impacto en la vida de las mujeres y las niñas de todo el mundo. En general, en las mujeres migrantes concurren condiciones sistémicas y circunstancias de mayor vulnerabilidad, mayor desventaja social y menos oportunidades tanto en las sociedades de origen como en las sociedades de acogida. Además, en los trayectos migratorios muchas mujeres y niñas suelen ser objeto de violencia y persecución. El estado de salud de las mujeres y niñas refugiadas está seriamente afectado por las experiencias sufridas en sus países, por lo que a menudo presentan patologías relacionadas con esas vivencias. También con las situaciones vividas durante el tránsito y a su llegada a Europa.

Equidad

Otro enfoque relevante para abordar la atención sanitaria a personas que necesitan protección internacional es el de equidad. Se parte de la existencia de diferencias en salud injustas y evitables que se dan, de forma sistemática, entre los grupos socioeconómicos de una población y que son resultado de la desigual distribución de los determinantes sociales de la salud a lo largo de la escala social. El enfoque de equidad se centra, por tanto, en aquellas diferencias sobre las que se puede y debe actuar.